Rocío Beltrán
Sabe lo que costaba la sardina antes de ser espeto.
Rocío Beltrán se levantó a las cuatro de la mañana durante veinte años para comprar pescado en Mercamálaga. Abastecía a restaurantes de Marbella, San Pedro y Estepona, así que sabe lo que costaba en el muelle cada cosa que hoy aparece en una carta con foto.
Dejó el oficio cuando un cliente le pidió factura de dorada salvaje para un pedido de dorada de piscifactoría.
Vive en San Pedro. No tiene nada contra los precios altos: tiene algo contra los precios altos que se explican con la palabra «auténtico».
Cree que una cifra es la palabra más honesta de una frase, que «desde» delante de un precio es una advertencia, y que una carta sin precios ya ha contestado a la pregunta.
Rocío escribe bajo seudónimo. Los precios son reales.
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